Identidad

Identidad Institucional

Ayer

El gran objetivo, 100 años atrás, era crear una Escuela Normal Rural Mixta que proveyera de docentes a la región y otras provincias vecinas. Un establecimiento en el que pudiesen cursar el magisterio no sólo los jóvenes del medio sino también los hijos de las familias de Traslasierra y provincias vecinas. Ofrecer una educación mixta y laica.

Luego de creada las metas fueron:

Habilitar todos los grados. La existencia paralela del Departamento de Aplicación ya que desde su seno debían nutrirse los cursos del magisterio y servir, al mismo tiempo, de campo de práctica pedagógica.

Abrir nuevos cauces a las aspiraciones culturales de la zona donde puedan cursar los jóvenes de Traslasierra el magisterio, y detener, en parte, el éxodo de un apreciable número de adolescentes que año tras año, emigraban a otras latitudes para continuar sus estudios secundarios.

Facilitar el acceso a la enseñanza media de aquellos jóvenes pertenecientes a familia de escasos recursos mediante un sistema de becas.

Convertirse en foco de irradiación cultural y sembradora del abecedario.

Hoy

La Escuela Normal, se ve como una institución abierta a la sociedad y colaboradora con la misma. “Refleja y vive la sociedad”.

Una institución con una trayectoria de 100 años, formadora, creadora de hábitos de estudio. Conservadora de valores tradicionales, culturales y morales. Formadora de formadores, “el semillero” de docentes del Oeste cordobés. Generadora y gestora de conocimientos. Abridora de caminos en la vanguardia educativa. Fuertemente orientada a la práctica y la investigación.

El Espíritu Normalista

“El Espíritu Normalista, algo indefinible, que se mantiene en el tiempo. Es un misterio que nos posee a cada uno de los que pasamos por estas aulas. Es todo, la suma de la historia dentro de cuatro paredes”.

Profesor, Historiador y Ex Director de la Escuela: Ramón Ferrante Díaz.

Escudo de la escuela

En 1953, en la Escuela “Normal Superior Dalmacio Vélez Sársfield”, tuvo lugar un concurso interno de escudos, del cual resultaría merecedor del primer premio el que, hasta el día de hoy sus alumnos conocen como el “escudo de la Escuela Normal”.
Este fue creado por la alumna Mabel Slater y encierra la siguiente explicación:

  • Celeste: simboliza el cielo.
  • Anaranjado: representa el valle.
  • Cúspide: simboliza el Cerro Champaquí.
  • Rama de algarrobo: representa los valores telúricos y la cultura de los Comechingones.

Himno de la Escuela

De la Escuela Dalmacio Vélez Sársfield,
somos los hijos que vamos bajo el sol,
a los aires celestes de las cumbres,
jubilosa y confiada canción.

Por senderos marchamos de esperanzas,
claros los ojos y ardiente el corazón,
en un fuego de aurora, de alta aurora,
que inaugura un futuro esplendor.

¡Oh! la canción de nueva luz espiritual
vibra en los labios con emoción,
¡Oh! la canción de nueva luz espiritual
demos al viento esta joven canción.

Marcha triunfal, marcha triunfal la juventud,
llena de bríos y de ilusión.
Marcha triunfal, marcha triunfal la juventud,
hacia horizontes de un tiempo mejor.

En las aulas trazaron nuestras sendas,
el grave estudio y la dulce ensoñación,
que a los rumbos diversos de la vida,
dan la estrella de sabio fulgor.

Y así iremos cantando por el mundo,
nuestra canción, la pacífica canción,
del que sabe que es suya la victoria,
por que fía en su alma y en Dios. } bis

Letra: Prof. Alejandro Nicotra
Música: Prof. Eugenia Giulliani

Palabras del autor de la letra del himno

“Fue creado en el año 1946. Yo recuerdo que entonces iba a segundo año de la Escuela, y tenía 15 años. Yo escribía desde hace rato, de manera que en la Escuela era conocido como “El Poeta de la Escuela”. Incluso, en esa época había una revista que se llamaba “El Normalista” donde, entre otras cosas, salían publicadas algunas de mis composiciones.

Entonces, en ese año, era profesora de música la señora Eugenia Giulliani. Ella fue la que me convocó para que escribiera la letra. Ella había hecho una música con ritmo de marcha para proponerlo como una canción, como un himno para la Escuela Normal, ya que no tenía. Y era costumbre que cada escuela tuviera una canción que la representase. De modo que, ella me dijo “Yo tengo la pintura”. Primero la tocó ella en un piano. Después yo, en mi casa con un dedo iba tocando las teclas de las notas escritas en dicha pintura, tratando de que cada sílaba rimara con el tono de cada nota, creando así un sistema simétrico, y ateniéndome a esa simetría, fui componiendo la letra.

Una vez terminada, la profesora Giulliani formó un coro para que lo cantase. Hubo épocas en que quedó como olvidado. Yo me fui a Córdoba, después de terminar el Bachillerato, a estudiar en la universidad.

Cuando volví a Villa Dolores, ingresé a la Escuela a cumplir mi profesión de profesor. En esos entonces, me mostraron la letra del himno, y creo, si no mal recuerdo, que le hice algunos retoques, pero nada importante. No lo quise modificar mucho, quise que quedara como la expresión de un estudiante “normalista”. Tengo la impresión de que arraigo.

Me siento muy conforme y orgulloso al saber que hasta el día de hoy los estudiantes de la Escuela Normal se identifiquen con el himno”.